
“Arte en Movimiento” por @_marciafernandez_
Desde que comenzamos a hacer luleå, hace 12 años, nos propusimos que todas las personas que participaran de nuestras campañas fotográficas no fuesen modelos sino “modelos a seguir”: personas que nos Inspiran por su compromiso, valores e iniciativas.
Hoy te compartimos la historia de Marcia Fernández, que participó de nuestra última campaña para la línea luleå running:
“Soy diseñadora especializada en indumentaria. El diseño siempre fue mi profesión y una de las grandes pasiones de mi vida. Pero hubo una etapa que, sin saberlo en ese momento, terminaría conectando muchos de los mundos que hoy forman parte de mí.
Durante cuatro años trabajé para una empresa de Buenos Aires que producía sus colecciones en India. Mi trabajo me llevó a viajar constantemente entre Argentina y Asia, acompañando gran parte del proceso de desarrollo y producción de cada colección.
Y tuve la enorme suerte de no conocer India como turista, sino desde adentro.
Vivía en una guest house, en casa de indios, compartiendo sus costumbres, sus comidas, sus horarios y su vida cotidiana. Trabajábamos muchas veces de madrugada para evitar las horas de calor más intenso, y esa dinámica hacía que me quedaran varias horas libres durante el día.
Al lado de donde vivía había un instituto de yoga. Y casi naturalmente, empecé a estudiar.
Lo que comenzó como una manera de ocupar esas horas libres terminó abriendo un universo completamente nuevo para mí.
Mientras tanto, mi vida profesional era vertiginosa. Desarrollábamos las colecciones en India, viajábamos a China para comprar insumos y completar los muestrarios, regresábamos para cerrar cada producto y recién cuando las muestras estaban aprobadas, con sus fichas técnicas y todos sus detalles definidos, mi trabajo allí terminaba y podía volver a Argentina.
Tuve la posibilidad de trabajar junto a ilustradores que habían trabajado para Inditex, diseñadores internacionales y profesionales de distintas partes del mundo. Recorrí desde mercados callejeros, llenos de estímulos, colores, aromas y oficios, hasta algunos de los mercados y centros comerciales más importantes de Oriente.
Fue una formación profesional extraordinaria.
Pero, con el tiempo, entendí que lo más transformador de aquellos años no había sucedido solamente dentro de las fábricas, los mercados o las mesas de diseño.
Había sucedido también dentro mío.
India me mostró otra manera de relacionarme con el tiempo, con el cuerpo, con la mente y con la vida. El intercambio cultural, la convivencia cotidiana y el yoga fueron despertando una mirada que hasta entonces no conocía.
Y ahí ocurrió algo que hoy me parece fundamental en mi historia: mi profesión, mi pasión por el deporte y mi encuentro con el yoga dejaron de ser mundos separados.
El diseño me enseñó a crear.
El deporte me enseñó disciplina, constancia y superación.
El yoga me enseñó presencia, respiración y conciencia.
E India fue, de alguna manera, el lugar donde esos tres caminos se encontraron.
Pero hubo otro aprendizaje que atravesó todos ellos: la importancia de moverse.
Mover el cuerpo, pero también mover las ideas. Cambiar de lugar. Viajar. Aprender. Incomodarse. Animarse a empezar algo que uno todavía no sabe hacer. Buscar nuevos desafíos y no quedarse demasiado tiempo en el mismo lugar simplemente porque es conocido.
Siempre sentí esa necesidad de ir un poco más allá. No necesariamente de tener más, sino de descubrir hasta dónde puedo llegar.
Creo profundamente que cuando uno se mueve, algo sucede. Aparecen personas, experiencias, oportunidades y versiones de uno mismo que jamás hubieran aparecido quedándose quieto.
El movimiento transforma.
Lo aprendí diseñando una colección a miles de kilómetros de mi casa. Lo aprendí entrenando, cuando el cuerpo parecía haber llegado a su límite y todavía podía avanzar un poco más. Y lo aprendí en India, paradójicamente, sentándome en silencio sobre un mat de yoga.
Porque moverse también es evolucionar.
Quizás por eso hay una frase que terminó convirtiéndose en mi manera de entender la vida:
ARTE EN MOVIMIENTO.
Arte, porque creo profundamente en la capacidad de crear nuestra propia vida.
Movimiento, porque no quiero dejar nunca de aprender, explorar, desafiarme, cambiar y evolucionar.
Hoy entiendo que aquellos viajes no solo me formaron como diseñadora. Construyeron una parte enorme de quien soy y de la manera en que elijo vivir.
Crear. Moverme. Aprender. Evolucionar. Y volver a empezar.
Siempre en movimiento.
“Arte en Movimiento” por @_marciafernandez_







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